2025 quedó en claroscuro
Al cierre del pasado año el sector vitivinícola presentó un escenario de recuperación productiva frente a una demanda global que siguió mostrando signos de retracción.


Según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la producción mundial alcanzó los 232 millones de hectolitros, lo que representó un crecimiento del 3% respecto al año anterior, aunque todavía se ubicó un 7% por debajo del promedio histórico reciente.
El desempeño de Argentina | Nuestro país finalizó el año consolidado como el sexto productor mundial de vino y líder indiscutido en Sudamérica. Con un volumen estable de aproximadamente 10,7 millones de hectolitros, la industria local demostró una notable resiliencia frente a los desafíos climáticos. Cabe destacar que la vendimia 2025 registró un crecimiento del 4,3% en la recolección de uva en comparación con 2024, con un impulso positivo en Mendoza que logró compensar las mermas registradas en San Juan.
Tendencias de consumo y desafíos | A pesar de la mayor disponibilidad de producto, el consumo global continúa en niveles históricamente bajos (los menores desde 1961). Este fenómeno responde a varios factores clave:
Cambio generacional: Las nuevas generaciones (Gen Z) consumen un 20% menos de alcohol que los millennials, volcándose hacia otras categorías o la abstinencia.
Contexto económico: Los costos de producción (energía, logística e insumos) han elevado los precios finales, dificultando la rotación de los segmentos de menor precio.
Crisis climática: Los eventos extremos están forzando a las bodegas a buscar nuevas alturas o variedades más resistentes, encareciendo la inversión de capital.
Conclusión El balance de 2025 dejó una industria argentina sólida en términos de volumen y competitividad regional, pero con el desafío urgente de adaptarse a una demanda mundial más selectiva, premium y consciente de los cambios en los hábitos de salud y sostenibilidad.


