Desafío: Entre la Incertidumbre Local, la Asociatividad y los Frenos Geopolíticos

Mientras Mendoza y San Juan buscan oxígeno a través de créditos y la unión estratégica para exportar, el panorama internacional se complica por la parálisis del acuerdo Mercosur-Unión Europea y el fantasma de una menor recepción de uva en bodegas locales.

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La industria del vino en la región de Cuyo se encuentra en un momento bisagra. A las puertas de una nueva vendimia, las noticias que llegan desde los viñedos, las casas de gobierno y los despachos internacionales configuran un escenario complejo donde la supervivencia del pequeño productor y la expansión comercial son los ejes centrales.

Incertidumbre en el Sur: ¿Habrá cupos para la uva? | En San Rafael, la preocupación crece entre los productores. Diversos informes indican que algunas bodegas locales han alertado sobre la posibilidad de no recibir uva o reducir drásticamente los cupos de compra para la temporada 2026. Los motivos principales radican en el alto stock acumulado de años anteriores y la baja en la comercialización interna. Ante este riesgo, el sector busca llevar calma proponiendo alternativas como el pago diferido (atado a la venta del vino), aunque la amenaza de la desaparición de más viñedos por falta de rentabilidad sigue latente.

San Juan apuesta a la fuerza colectiva | Como contracara a la crisis individual, el modelo de asociatividad surge como una respuesta potente en San Juan. Siete bodegas sanjuaninas han decidido unirse para procesar y exportar mosto, con un volumen conjunto de 100 millones de kilos de uva por año. Este polo exportador busca ganar escala en mercados internacionales y, fundamentalmente, mejorar el precio pagado al productor primario, intentando revertir la caída del comercio exterior que ha sufrido la provincia en la última década.

Mendoza inyecta capital al vino a granel | El Gobierno de Mendoza ha movido sus fichas para incentivar la salida de excedentes. Se ha anunciado una línea de crédito de 20 millones de dólares para prefinanciar exportaciones de vino a granel. Con tasas competitivas (alrededor del 4,25% anual) y cupos de hasta 500.000 USD para pymes, la provincia busca que las bodegas capten nuevos mercados internacionales rápidamente, aliviando la presión de los stocks que hoy deprimen el precio interno.

El revés internacional: El acuerdo Mercosur-UE en el limbo | Sin embargo, las ambiciones exportadoras se han topado con un muro institucional en Europa. El Parlamento Europeo ha decidido enviar el acuerdo de libre comercio con el Mercosur a revisión judicial, lo que en la práctica paraliza su implementación por varios meses (o incluso años). A pesar de haber sido firmado recientemente tras 25 años de negociación, la presión de los agricultores europeos —principalmente franceses— y dudas sobre su compatibilidad con los tratados de la UE han dejado en suspenso los beneficios arancelarios que prometían facilitar el ingreso del vino argentino a dicho bloque.

¿Hacia dónde va el apoyo estatal? El modelo de la UE vs. el Nuevo Mundo | Este freno en Europa coincide con un debate profundo sobre las políticas de subsidios. Mientras que en la Unión Europea se discuten estrategias de apoyo ligadas a la "viticultura heroica" (en zonas de alta pendiente) y sostenibilidad ambiental, los países del "Nuevo Mundo" (como Argentina) dependen de créditos de coyuntura y esfuerzos de asociatividad privada para compensar la falta de una estructura de subsidios directos a largo plazo.

Conclusión: Un rompecabezas de difícil solución | La vitivinicultura regional se encuentra atrapada entre dos fuegos: la necesidad urgente de vender excedentes para que el precio de la uva no se desplome y un mercado global que, si bien ofrece oportunidades, impone barreras políticas y judiciales inesperadas. La asociatividad sanjuanina y el financiamiento mendocino aparecen hoy como las herramientas más sólidas para atravesar un 2026 que no dará tregua a los productores.