El consumo de vino perforó su piso histórico y encendió las alarmas en el sector
Crisis en la copa: La industria enfrenta su desafío más complejo en décadas. Los datos de cierre de 2025 y las recientes declaraciones de Mario González, presidente de la COVIAR, confirman un escenario crítico.


La industria vitivinícola argentina enfrenta su desafío más complejo en décadas. Los datos de cierre de 2025 y las recientes declaraciones de Mario González, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), confirman un escenario crítico: el consumo interno ha caído por debajo de la barrera de los 16 litros per cápita, un mínimo histórico jamás registrado.
Un récord que nadie quería alcanzar | Según los informes analizados por el sector, el 2025 dejó una huella negativa difícil de digerir. Por primera vez en la historia de la actividad, los argentinos consumieron apenas 15,77 litros de vino por persona. Esta caída no es un hecho aislado; representa una pérdida de mercado de más de 20 millones de litros en solo doce meses frente a un 2024 que ya había sido magro.
Para Mario González, la explicación es multicausal pero tiene un eje central: el deterioro del poder adquisitivo. En diálogo con Infobae, el titular de COVIAR fue tajante: "Ante la crisis, una familia prioriza los elementos básicos por sobre un producto que genera satisfacción". La inflación y el cambio en las preferencias hacia bebidas como aguas saborizadas o cervezas —especialmente en momentos de brindis— han desplazado al vino de la mesa cotidiana.
El análisis desde la Enología | Desde COPGREM, observamos con preocupación este retroceso. No solo se trata de números en una balanza comercial; es la sustentabilidad de nuestras bodegas y el valor de nuestra profesión lo que está en juego.
Puntos clave del escenario actual:
Caída del mercado interno: El consumo se contrajo un 6% interanual.
Exportaciones en rojo: Los envíos al exterior son los más bajos de los últimos 20 años en volumen.
Rentabilidad en jaque: Los precios del vino han caído entre un 25% y 40% en términos nominales respecto al año anterior, asfixiando a los pequeños productores.
¿Hacia dónde vamos? | A pesar del diagnóstico sombrío, González sostiene que la vitivinicultura argentina sigue posicionada entre las mejores del mundo. Sin embargo, el optimismo requiere de acciones concretas. La apertura económica y la falta de competitividad son factores que el COPGREM sigue de cerca, entendiendo que el enólogo no solo debe garantizar la calidad en la bodega, sino también ser parte de una cadena que sea económicamente viable.
La crisis del consumo no es solo una estadística; es un llamado a la acción para repensar cómo el vino vuelve a ser el protagonista de la mesa argentina*.
*Texto creado a través de las declaraciones vertidas por Mario Gonzalez de la Coviar al programa Infobae al Amanecer el pasado viernes 20 de febrero.


