Entre el cierre de una vendimia ajustada y el despliegue estratégico del Malbec
Pasaron momentos importantes de nuestra vitivinicultura y de nuestra cepa insignia y a continuación te lo contamos.


La vitivinicultura de Mendoza atraviesa una semana de definiciones críticas. Mientras los últimos camiones ingresan a las bodegas marcando el fin de la cosecha 2026, la industria recalibra sus estrategias ante un escenario de menor volumen pero con indicadores de mercado que invitan a un optimismo cauteloso.
A continuación repasamos dos datos para tener en cuenta:
Balance de Cosecha: Menos cantidad, mayor precisión | Los datos más recientes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) confirman que la vendimia 2026 está concluyendo con una merma aproximada del 9% respecto al año anterior. A pesar de este menor volumen, el estado sanitario de las uvas ha sido calificado como excelente, lo que permite a los enólogos proyectar vinos de gran concentración y sanidad.
Frente a un contexto de sobrestock en ciertos segmentos, se destaca la maniobra de Fecovita, que procesó unos 25 millones de kilos de uva destinados exclusivamente a mosto de exportación, una medida estratégica para equilibrar las existencias y sostener los precios en el mercado interno.
El Malbec: Líder absoluto y motor de las exportaciones | En el marco del mes del Malbec, las cifras oficiales ratifican su hegemonía. El varietal insignia ha crecido un 16,1% en superficie cultivada desde 2017, liderando no solo las ventas locales sino también el comercio exterior.
n dato alentador para las cuentas provinciales es el repunte del vino a granel, cuyas exportaciones crecieron un 13,9% en lo que va de 2026. Aunque el precio medio se sitúa en los U$S 0,93 por litro, este canal está funcionando como una válvula de escape necesaria para la producción mendocina.


