Vendimia 2026: Entre el desafío climático y la ingeniería financiera

Nos encontramos a las puertas de una nueva vendimia y, como cada año, el aire de Mendoza se llena de esa mezcla de ansiedad y esperanza. Sin embargo, este 2026 nos pone a prueba con un escenario que nos exige ser más que nunca "arquitectos de la escasez" y estrategas de la bodega.

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Los números que manejamos en el Consejo coinciden con los últimos reportes: Mendoza enfrenta una merma productiva que se siente en cada oasis. Las heladas y el granizo no perdonaron, y aunque San Juan compense el volumen nacional, nuestra provincia sentirá el rigor de una cosecha reducida (estimada en 13,5 millones de quintales). Para nosotros, esto significa una sola cosa: cada grano de uva vale oro. La precisión en el punto de cosecha será determinante para defender la calidad en un año donde no sobra nada.

Oxígeno para nuestras bodegas: la apuesta al granel | Sabemos que muchos de ustedes están lidiando con tanques llenos y la incertidumbre de dónde meter la uva nueva. El reciente anuncio de las líneas de crédito por 1 millón de dólares para exportar granel es, finalmente, una bocanada de aire. Descomprimir esos 8,2 meses de stock es vital para que el precio del vino recupere algo de dignidad y para que nuestras bodegas recuperen el flujo de caja necesario para encender las máquinas en febrero.

La tormenta financiera: cuidar la casa | No podemos ignorar la realidad: ver a bodegas históricas en situaciones de default o concurso nos duele y nos alerta. Los costos de energía e insumos secos han escalado a niveles que desafían cualquier planilla de Excel. Hoy, el rol del enólogo trasciende la probeta; somos gestores de recursos. La eficiencia energética y la optimización de procesos en bodega ya no son "el futuro", son la herramienta de supervivencia para este presente.

Datos claros para decisiones firmes | Desde el Consejo, hemos sido firmes con las autoridades: el INV debe seguir liderando el pronóstico de cosecha. En momentos de crisis, la información oficial es el único faro. Sin estadísticas confiables, el trabajo del enólogo y la planificación del productor quedan a la deriva de rumores que solo benefician a los especuladores de siempre.

Un brindis por la resiliencia | A pesar de los nubarrones, el espíritu de nuestra profesión sigue intacto. Sabemos transformar la adversidad en vinos que el mundo admira. Esta vendimia no será fácil, pero nos encontrará en la primera línea, con el termómetro en una mano y la pasión de siempre en la otra.

¡Buena cosecha para todos, colegas!